Un viaje al pasado, copa en mano. Mucho antes de que existiera el enoturismo, Giró del Gorner ya era un lugar de descanso para los viajeros. Los carruajes hacían aquí una parada para que los caballos pudieran beber agua y sus ocupantes recuperaran fuerzas antes de continuar el camino. Ese espíritu acogedor sigue vivo hoy gracias a Marta y Gabi